Postales de amor y mas!
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Una joven viuda no había podido pagar el alquiler de su casa. El dueño la amenazó con echarla si no pagaba enseguida. Como la mujer ganaba muy poco dinero, le pidió que esperara un poco más, pero él no quiso. Desesperada se puso a llorar; entonces su hija de cinco años de edad le dijo:
¡Mamá! ¿Dios no es rico? La niña se arrodilló y suplicó: "Señor, te llevaste a mi papá. Mamá no tiene dinero y el dueño de la casa quiere echarnos. Por favor, préstanos otra casa". Luego se levantó, abrazó a su madre y le dijo: _ No llores más; el Señor nos ayudará. Y efectivamente, Dios ayudó por medio de unos amigos quienes les consiguieron otra casa. Confiemos en el poder y el amor de Dios. Él siempre escucha nustras oraciones. Si nos da lo que le pedimos, es porque considera que eso es bueno. Si no lo otorga, es porque sabe que no nos conviene. |