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Postales de amor y mas!

Unos lasos

Ya me tienden los lazos que circundan mi vida
con la trampa despierta que me acecha los pasos;
quieren ver si se duerme mi cautela encendida
para ajarme las carnes y estrujarme en fracasos.

Me disfrazan las risas que obligados dibujan
en sus pérfidos rostros que solapan veneno,
a su mundo infeccioso de placeres me empujan
para así vacilarme y arrastrarme a su cieno.

Y me turba el espanto que lacera el sentido
cual cuchillo afilado que me hiere profundo,
pues salpica la sangre por mi lobo escondido
reluciendo las garras de mi yerro fecundo.

Vienen ya las tinieblas a tragarse mis luces
como eclipsa la noche los albores del día;
la visión se me apaga por mis múltiples cruces
y el camino difuso cada vez parecía.

Hincan ya mis prejuicios como espina candente
pues proyectan mi ira en mi hermano o vecino,
cual la bestia rabiosa que me ataca de frente
ruge ya mi derrota con estruendo asesino.

Y el turbión que no avisa se me viene agresivo
inundando mis venas con cizaña mojada
pues su viento perverso no será compasivo
a mi alma serena ni a mi pena guardada.

Quieren verme vencido por mi triste derrota
-mis entrañas volvieron a mi ser conmovido-,
más tu Mano es más recia que el villano que azota
pues levantas mi rostro con tu aceite de Ungido.

Sólo tú Padre Eterno, Poderoso Gigante,
tú me libras del lazo del feroz enemigo,
pues tu Nombre en mi cuello se me torna vibrante
¡y al final de la lucha, quedarás tú conmigo!