 Señor, Señor. tú antes, Tú después, tú en la inmensa hondura del vacío y en la hondura interior, 
tú en la aurora que canta y en la noche que piensa, tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor, tú en el cenit a un tiempo y en el nadir, tú en todas las transfiguraciones y en todo el padecer tú en la capilla fúnebre y en la noche de bodas, ¡tú en el beso primero, tú en el beso postrero! tú en los ojos azules y en los ojos oscuros , tú en la frivolidad quinceañera, y también en las grandes ternezas de los años maduros , tú en la más negra cima, tú en el más alto edén. si la ciencia engreída no te ve, yo te veo; si sus labios te niegan, yo te proclamaré. Por cada hombre que duda, mi alma grita: Yo creo ¡Y con cada Fe muerta, se agiganta mi Fe! |
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