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En la tierra húmeda y sombría, entre los grumos grises y fétidos, los hombres han perdido la alegría, las espaldas dobladas los dejaron gélidos.

Con sus voces entonaron la protesta, al desamor y a la vida no fecunda; clamores de gargantas en canto que atesta, y el pasillo a la nada que siniestro los circunda.
Trémulas campanas azotan los oídos, resuenan tormentosas en olas inmensas; la pobreza humana te ha corroído, la riqueza de los muertos es la más intensa!
Pasiones desatadas de las manadas gigantes, se deslizan esperando un futuro cercano; interrogan las almas de los pequeños talantes, aplauden el odio escondido detrás de la mano.
No miren los cardos espinosos del camino, ni pisen hierbas que mueren en reverencia; aclamen los cuerpos con paso cancino, perfúmen sus espíritus de amor !... ...y de clemencia! |