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Y al mirar servida la sopa desde la playa.

Te miré dormida sobre esa espuma de plata. Mirar y verte , aún sin conocerte.
Tiene algo de sabio como de sabio tiene la muerte. Subes y bajas sin detenerte. Corres y abres mi razón de verte.
Tu eres el verso que bajo del cielo, para abrir mi mar para esconderse.
Tu eres la luz que brilla como lucero y arde alegre, sobre el páramo azul de mi amor primero.
Tu eres la música viajera Que encalló en mi beso.
El aroma perfumado de las rosas. Sobre rimas, versos y prosas.
Tu eres mi sueño de las mil cosas El pecado de lujurias .
El divino error de lo eminente El amor. y, al mirar servida la sopa desde la aplaya En el plato hondo del universo. Veo pasar.
Tu voz de niña que suspira, Que suspira como un lamento Que se clava en mi locura.
Subes y bajas sin detenerte. Corres y abres mi razón de verte.
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