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Aun no amanece, antes del primer trinar melodioso sin el tintinear de las campanas, con la oscuridad de custodia se abre la jaula, ¡ esa que ata ¡

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Con una rosa como testigo, pétalos secos negros de abrigo chupa un colibrí tibio veneno, de esos labios dulces como trueno.

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Te vas de mis mañanas como agüita de mayo... dejando a mi alegría buscando tus encantos.

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De repente como si de la nada surgieras, te alucino en la fría soledad que nos respira.
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Pajina 3 de 57 |