 Voy a dejarte el brillo de la luna colgado en la ventana , para que la noche sea clara y pase tibia .

También dejaré para esos días mi aroma derramado en nuestro lecho para que acaricies mi almohada y yo estaré pensándote al momento .
En cada esquina una hoja, para que cada día leas un nuevo poema de esos que dejo siempre en cualquier parte .
Dejaré mi huella de caricias y besos esparcidos en todas nuestras cosas , en nuestro jabón, nuestras prendas íntimas debajo de la almohada, en una taza de café...
Te pensaré mil veces en el día, te soñaré otras tantas y como conozco, tu rutina, podré imaginarte en cada hora.
Ah...dejaré esa ansiedad de oir mi voz y todas mis anécdotas en la esperanza de cada amanecer y otra más para antes de dormir .
Nos mediremos en el tiempo, en la distancia y en la demencia de sabernos siempre eternos compañeros .  |
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