 Recuerdos de aquellas tardes que se quedaba dormida; mis brazos fueron cuna de sus sueños tranquilos.

Yo pensaba y pensaba si ocupaba un espacio en sus suspiros.
La palabra sirve también, para desnudar el alma, cuantas veces amor, he intentado encontrarte, cuantas veces se ha engañado el pensamiento, detrás de supuesto, sin serlo.
De tanto escribir sobre ti, supuse que te tenía, de tanto invocarte pensé que escucharías; pero han sido solo cantos sin concluir, aromas de suave desliz, vinos de tenue placer. Las palabras sirven también, para desnudarse.  |
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