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Con mágico pincel de cerdas finas, yo quisiera Señor, pintar tu cara y también sabiamente te adornara de perlas y de luces purpurinas.

Tu pelo con estrellas diamantinas que también del pincel se desprendieran y que al solo mirarlas se encendieran mientras tu te levantas y caminas.
y vas hacia el lugar que en estas fechas naciera el Niño Dios, junto contigo en esta Navidad, pues ya están hechas las veredas de amores y de abrigo, mas tu sigues constante abriendo brechas, Tú camina Señor… ¡que yo te sigo. |