 Un día el sol se flageló porque quería parirte Hermosa , valiente y decida como reina amazona Pero olvidó vacunarte contra el dolor, te hizo humana.

Me cuentan las estrellas, de la fertilidad de las montañas, que se abrieron para formar el nido amoroso a la criatura.
Con los años se modeló el contorno de tus piernas el tronco de tu cuerpo se expandió para dar cobijo a tesoros secretos.
Así te conocí y así te he amado descubriendo lo que guardas debajo de tu chal y tu franela. Descubriendo secretos en tu alma Gozando los senderos de tu vientre.
Así te estoy amando cada día. Tan pronto como el pájaro cantor, sin recato, me exhorta en mi ventana.
Así te estoy amando cada día como si fueras de mi vida, relicario sagrado.
Ahora, que con versos he confesado todo, confiesas dolores en el alma y fragmentos en el corazón de niña.
Sólo llámame Con la ligereza que aprendí del dios de las montañas, cuidaré de tu cuerpo adolorido y seré escudo a la tristeza.  |
|