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Tan suave es su caminar y firmes sus pisadas, que no teme a las caídas, mas el deseo de proteger lo querido la lleva a luchar en la vida. 
Es ella la luz que enciende mi camino, es la fuerza que me impulsa y la conciencia que dirige mi sentido. Es quien mitiga el dolor, con sus palabras otorga saberes, con sus vivencias da lecciones que no se olvidan. Al dormir es ella quien vela nuestros sueños, durante el día aguarda ansiosa la llegada de sus hijos después de un día de escuela, por ello su amor es invaluable e inagotable, rompe barreras y cruza fronteras. Ella... ella es la flor más bella que he conocido, lo suave de sus manos el perfume de su piel. Ella... ella es la estrella resplandeciente que Dios me ha prestado, es el timón que dirige mi destino. Ella... ella es quien hizo al ser humano que brinda su admiración. Es una bella canción... es mi amiga y confidente, ella es... mi madre. |