 Cuando el tiempo llegue, de decir adiós, calla no lo digas, aléjate en silencio.

No quiero el sabor amargo de un adios; Un adios no cabe en mis recuerdos. Llevaré impregnada tu fragancia en mi lecho y prendido en mi alma y mi pecho aquel niño tierno, aquel hombre amante, que un día dormido, se quedara en mi pecho.
Inventaré un lugar que será sólo nuestro donde seremos libres, tan libres como el viento Soñaré con un hogar, allá en el firmamento, donde viviremos este amor, que será sólo nuestro.  |
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