 Despuès de algunos años quise volver a tocar mi guitarra. Quise componer algo que alegrara mi alma.

Grande fue mi sorpresa, cuando las cuerdas de mi guitarra, comenzaron a llorar de pena.
Me dijo mi guitarra bueno es cantar cuando se està alegre pero mucho mejor es llorar, cuando hay penas en el alma.
El llanto te limpia lo que llevas muy adentro y se lleva todas las penas por más grandes que sean.
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