 Pasan los minutos, las horas, los días; días lluviosos, días tristes, días alegres, días sin sentido; gente que viene, gente que va.

Todo es rutina, todo es igual. ¡Dios! ¡Qué ironía de la vida! Ayer escribía al amor porque era muy feliz, Hoy le escribo a la tristeza porque muy triste estoy.
Mis ojos se secaron, ya no hay llanto ni dolor. Se llora cuando se siente y yo tengo el alma muerta; hasta el corazón me abandonó.
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