 Celos, hoy te conocí, por primera ves. Mientras lágrimas amargas, recorían mis mejillas, mi corazón se abría, casi desgarrándose de dolor.

Pude sentir mi cuerpo frío, casi inerte, mientras mi corazón sufría un gran dolor.
Mientras mi razón te decía que no, que no le hagas tanto daño a mi corazón tu seguías insistiendo.
Lágrimas amargas vertían todo mi ser, hasta nublar por completo mi razón  |
|