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Eres la bendición aquí en la tierra que por tu vientre se hace fértil. 
Con tu dulce sonrisa y cálidos abrazos me vas cautivando a ciegas, pues me conoces como Dios a la tierra. Vas llenando mi vida de alegría y recuerdos ricos en dicha. Eres la esperanza de mis días de quién sostengo mis manos por las veredas de esta vida, amada amiga mía. Eres la estrella de mí vida por la que mi alma se desviva. Por tener los ojos llenos de esa luz de bondad que se mantiene encendida. Eres la hoguera que mantiene mi vida con tus palabras siempre tan puras y sinceras. Me das los mejores consejos, como mi mejor amiga tus palabras tan serenas y cálidas me brindas. Eres la vida aquí en la tierra, ¡mujer divida! nunca mientes o hieres, porque tu bien es el mío y el mío es el tuyo. ¿Sabes?... no me alcanzarían las palabras para decirte cuánto te amo, mujer que al darme vida pudiste perder la tuya, tampoco puedo expresar un amor como el tuyo, pues soy tu hija, y el amor de una madre es incomparable hasta el fin. Sólo puedo expresarte mi amor siendo tu compañía, siendo tu amiga, siendo tu hija, siendo tu bien y cariño. Así es como te agradeceré este don que me has concedido, recordándote madre querida que todos los días son tuyos, sólo que hoy en especial quería decírtelo... Te amo madre amada, tú eres mi vida. ¡Feliz día mamá! |