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Y tus ojos no están, lucen lejanos tu mirada sabrá de otro paisaje hasta el viento extraña tu coraje tu osadía, la codicia de tu mano.

Cuatro pasos marcados en la orilla ese lago y toda su imponencia es recuerdo, puntual reminiscencia de ese tiempo de luz y maravilla.
Es memoria, tan sólo un pensamiento un chispazo travieso de la mente picardías de instantes insolentes fueron buenos sin duda los momentos.
Enriquece el pasado provechoso la tibieza del alma que perdura pedacito de sol y de ternura nunca muere el sentir que fue dichoso. |