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Fugaz instante como luz esquiva dolor que exhibe matinal ceniza; pensamiento sutil de leve brisa y emotiva oración de alma furtiva.
Eso eres, Año Nuevo, en la cursiva agonía decembrina o en la sonrisa; del enero infantil que viste aprisa traje del sol, oliendo a siempreviva.
Año Nuevo de rostro imponderable con ropaje de sueño inevitable y fragancia letal de Navidad.
Brindo por tu alegórica elegancia por la plural conducta de tu infancia y tu aroma nupcial de eternidad”.
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