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Alocado gusto, sentir de tu amor fugitivo amargo beso de azogue, frió abrazo de amor; nació amargo bajo la rutina interior que nos fulminó en esta tarde gris de invierno murió mis dolores expiación de un pagano Jesús.

En el último segundo inédito, efímero curvaron sus esquinas horizontales enarbolando una lágrima en las pupilas de otro querer; ¿Ya tu mirada y la mía jamás se miraron?
Allí es donde se sublevan dos voces ajenas y de piedad callaron en un mutis de sepulcro que se pierde en llanto al final de un suspiro oceánico.
Son la fuerza de látigos inverosímiles en las espaldas desahuciadas, que han de hacernos solitarios, libres Serás tú o seré yo, buscando quien sabe otro dolor u otro querer.
Abatidos y cansados negamos al destino amores de entierro desierto; sin luz y tregua en nuestros ojos vamos excomulgando alguna creencia de un Dios gentil, prófugo insólito, mutila nervioso un corazón lleno de amor.
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