Gracias querido amigo porque tu siempre estas conmigo porque siempre me escuchas sin reprochar mis errores.
Siempre estas ahí en el momento preciso y me prestas tus hombros para desahogar mis penas. Limpias mis lagrimas con tu pañuelo tierno. Me sabes dar fuerzas cuando más lo necesito me haces sentir tan querida y me recuerdas mis valores. Siempre me hablas con la Santa Palabra que llegan a mis oídos como melodía grata.
|